15 mayo, 2015

Marta Soler – Introducción al concepto de Soberanía Alimentaria

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En el marc del projecte “Transversalitzem la Sobirania Alimentària a la UAB”, presentem el primer contingut online amb participació oberta a tothom.
Marta Soler Montiel, professora del departament d’Economia Aplicada de la Universitat de Sevilla, ens explica què es la Sobirania Alimentària  i la crítica que fa a tres dels biaixos de la mirada occidental predominant: l’antropocentrsime, l’etnocentrisme i l’androcetrisme.

En el marco del proyecto “Transversalicemos la Soberanía Alimentaria en la UAB”, presentamos el primer contenido online con participación abierta a todas.
Marta Soler Montiel, profesora del Departamento de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla, nos explica qué es la Soberanía Alimentaria y la crítica que hace a tres de los sesgos de la mirada occidental predominante: el antropocentrismo, el etnocentrismo y el androcentrismo. 

 

 

Us invitem a tenir un xat amb la Marta Soler. Podeu escriure els vostres comentaris, preguntes i dubtes en aquesta mateixa pàgina, més avall. Estarà obert fins al 31 de maig i la Marta us contestarà.

Os invitamos a tener un chat con Marta Soler. Podéis escribir vuestros comentarios, preguntar y dudas en esta misma página, más abajo. Estará abierto hasta el 31 de mayo y Marta os responderá.

 

 

  1. Deja un comentario

    Diana Delgadillo
    20 mayo, 2015

    Considero que el concepto político de la soberanía alimenta representa una crítica a los sesgos androcentrista, etnocentrista y antropocentrista de la globalización. Me parece además muy relevante la profundización del estudio de este concepto para que se convierta más que en una postura política, en una tendencia operativa en gobiernos.
    Tuve la oportunidad de vivir en Ecuador durante seis meses (yo soy mexicana). En el Ecuador tienen una Ley Orgánica del Régimen de soberanía Alimentaria (LORSA), que es un gran avance que reconoce el papel de la agricultura familiar y campesina, que fomenta la agroecología como modelo productivo, y que le da al consumidor un rol político.
    Sin embargo hay aún mucho por hacer para empezar, en la definición de los niveles. Seamos soberana, pero ¿en qué nivel? En el caso del Ecuador es a nivel nacional, pero ¿qué ocurre cuando una de sus provincias se intenta proclamar como soberana? Supongamos que las islas Galápagos se proclaman soberanas. Internamente es complicado que produzcan los alimentos que requieren sin trastocar el equilibrio ecológico de estas islas tan particulares. Dependen de la ministración de alimentos del continente. Entiendo que no hay que confundir soberanía alimentaria con la capacidad de autoabastecerse, sólo me parece que es necesario tener discusiones operativas sobre las maneras cómo generar políticas públicas, de gobiernos que bajo el esquema de soberanía alimentaria, sean efectivas, tanto como lo es el discurso.

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    Francesc
    21 mayo, 2015

    Muy interesante! Gracias, Marta! Una pregunta: ¿qué podemos hacer lxs consumidorxs urbanitas (que por ahora no queremos volver al campo) para apoyar la soberanía alimentaria? ¿Hay competencias municipales en relación a la soberanía alimentaria? ¿Qué dicen los partidos alternativos a los tradicionales para estas elecciones municipales?

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    Marta Soler
    21 mayo, 2015

    Estimada Diana, coincido contigo en que el concepto de soberanía alimentaria es un concepto político y en su formulación actual es una crítica a los tres sesgos. Es un concepto político en continua construcción y debate lo que se traducen que a la hora de implementarlo en la práctica se dar muchas interpretaciones e incluso contradicciones. En este sentido creo que es relevante continuar el debate en cuanto a sus contenidos, propuestas y también prácticas. Dicho esto, creo que el contenido político de la soberanía alimentaria va más allá de entender la propuesta exclusivamente como una política institucional y a un determinado nivel territorial o político. La soberanía alimentaria es el derecho de los pueblos y los territorios a definir y controlar sus propios sistemas agroalimentarios siempre desde el respeto a los límites de los agroecosistemas. Por tanto, todos los territorios incluidas las Islas Galápagos pueden y deben abordar de forma crítica su situación actual de dependencia agroalimentaria y definir estrategias para limitarla y reconectar producción y consumo en el ámbito local. El debate político desde los territorios sobre la soberanía alimentaria permite identificar cuales son los factores que hacen un territorio dependiente en términos agroalimentarios cuando en el pasado no lo fueron. Pueden ser las pautas de consumo, el desarrollo del turismo y por tanto el incremento de la población… tener en mente mejorar el autoabastecimiento de los territorios hasta donde se pueda es una referencia de la soberanía alimentaria. La soberanía alimentaria no se propone para construirse exclusivamente de arriba a abajo a través de políticas institucioanales si no también de abajo arriba a través de cambios en los hábitos de compra y consumo y la activación de la ciudadanía. Si no, la soberanía alimentaria no será viable. Lo cual no quiere decir que no sean importantes los cambios institucionales que lo son.

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    Marta Soler
    21 mayo, 2015

    Estimado Francesc, todas las personas, incluso las que vivimos en las ciudades podemos comprometernos activamente con la soberanía alimentaria repensando nuestra alimentación y nuestros habítos de comida y compra de alimentos. Comemos todos los días y decidimos qué comemos y dónde lo compramos. Actualmente se están activando en las ciudades iniciativas sociales que tratan de acercar la producción local de alimentos y vincular el consumo urbanos con los espacios de la agricultura periurbana o las zonas rurales más próximas a cada ciudad. Tanto productores/as a título individual o de formas organizada así como grupos de consumidores/as están desarrollando múltiples estrategias para hacer este vínculo posible a través de tiendas cooperativas y de comercio justo con presencia de productos fresco de temporada y locales, pedido de cestas, participación en grupos de consumo o simplemente tiendas impulsadas por gente que también comienza a tomar una conciencia política por la soberanía alimentaria y abre nuevas tiendas de barrio donde puedes encontrar alimentos agroecológicos de proximidad. No sé en que ciudad vives, pero si no hay ya un grupo de consumo quizás lo puedes impulsar tú mismo! Por otra parte en relación a los municipios no hay competencias específicas sobre soberanía alimentaria porque no está definido como un concepto político en nuestro ordenamiento como ha sucedido en Ecuador y Bolivia. Pero los ayuntamiento pueden hacer muchas cosas para favorecer la soberanía alimentaria en sus municipios como facilitar los mercados de productores agroecológicos locales que en muchas ciudades se están organizando semanal o mensualmente, apoyar y facilitar las tiendas y cooperativas agroecológicas, promover la agricultura urbana o incluso pueden ceder tierras para estos proyectos, diseñar y proteger las zonas rurales de los municipios como zonas para la producción local, promover la incorporación de los almentos agroecológicos en los comedores escolares… y múltiples iniciativas desde el consumo buscando que las ciudades se alimenten de las producciones de la agricultura familiar y campesina más próxima posible combinando criterios de sostenibilidad y justicia social, se trata de acercarnos!!!

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    Carlos Vacaflores
    22 mayo, 2015

    Estimada Profesora,
    Me parece que es necesario avanzar más en la conceptualización etica y política de la soberanía alimentaria en el ámbito de la descolonización, pues me parece que el sesgo que usted identifica como “etnocentrico” describe más bien un sentido “capitalocéntrico”, como lo trabajan los colectivos academicos comunitaristas australianos, ya que la forma campesina de producción puede fácilmente asimilarse con la forma no moderna, siendo la forma moderna dominante la forma capitalista. Creo que es necesario recuperar los sentidos de las luchas de los pueblos en el Abya-Yala, donde la crítica al sesgo etnocentrico implica una crítica a la colonialidad del ser, del poder y del saber, ya que la equiparación de inferioridad de la forma campesina de producción (y consumo alimentario) implica la equiparación d elo indígena con “lo indio”, y en el fondo es una estrategia de dominación colonial que exige una respuesta política de descolonización, es decir, reconstitución de sociedades desde su base cultural, política y territorial, como premisa para la construcción de la soberanía alimentaria. Esto es un problema para la academia progresista, pues toca una crotica a la modernidad, y esto no es facilmente asimilado por el pensamiento occidental, y usualmente recaciona de forma despectiva y hasta defensiva, pues se critica los princupios epistemologicos de la modernidad occidental desde donde se construye finalmente el conocimiento “válido”. ¿Cómo construimos una estrategia de soberanía alimentaria más allá de las restricciones que implica la agroecologia como una resignificación colonial del conocimiento indigena? Es una cuestión complicada, pero que se abre a la luz de las luchas de los pueblos y naciones, que incluso han ocupado espacios de disputa real del Estado, como es el caso del Estado Plurinacional de Bolivia. Un abrazo, y espero esto sirva para ayudar a construir los lineamientos a los que estan abocados.

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    Bárbara Ruth Soto Lucas
    23 mayo, 2015

    Hola! Mi enhorabuena a la UAB por ser una vez más punta de lanza en cuestiones tan importantes. Muchísimas gracias.
    Creo que Soberanía Alimentaria es simplemente volver a la racionalidad, desalienarnos, usar los recursos primero para lo que son que es vivir y proteger la vida y no servir al poder de unos pocos en detrimento del bienestar de la mayoría. En este sentido, y en la línea del cuestionamiento y decostrucción del antropocentrismo, me gustaría comentar un vacío muy grande que encuentro en los movimientos de S.A, Comercio Justo, agroecología etc: Me refiero a la reflexión sobre la consideración hacia los demás animales como indiviudos únicos, conscientes y sintientes y no como meros recursos. Esto también es racionalidad: Ellos sufren, disfrutan, establecen relaciones de afecto, tienen sus propios intereses. De hecho creo que muchas veces olvidamos que nosotros también somos animales y establecemos una exagerada diferenciación entre humanos y no humanos. Los trabajos de la Dctra. Jane Goodall o la Declaración de Cambridge sobre la Conciencia dan cuenta de lo que quiero expresar. Así mismo, la industria ganadera está produciendo estragos ambientales (deforestacion, calentamiento global, contaminación de acuíferos), sociales (desplazamiento de comunidades rurales, enfermedades emergentes -colesterol…-) y morales (millones de animales viviendo vidas de tortura y muertes dignas del peor genocida). Al igual que hacemos muy bien en reflexionar sobre otorgar a las mujeres el lugar que nos corresponde en los sistemas agroalimentarios, creo que sería pues un avance muy grande que los humanos empezáramos a reconocer en estas otras conciencias a OTRO y no ver meras cosas o productos. Plantearía pues como prescindir del su uso como produtos de los demás animales siempre que no sea imprescindible recurrir a ellos para sobrevivir y, en el caso de no ser esto posible, otorgarles el máximo respeto y cuidados como indivíduos únicos que son. Esto, aún con el gran avance legislativo de los últimos 20 años está LEJÍSMOS de ser una realidad en la práctica. También me parece un gran sinsentido que, siendo nuestra sociedad y economía tan dependiente de ellos, se les trate con tantísima falta de consideración, respeto y cariño en la gran mayoría de los casos. Me gustaría que en los espacios dedicados a Soberanía Alimentaria se introdujese por lo tanto un espacio para la reflexión sobre el concepto de ESPECISMO Y VIOLENCIA ESPECISTA (ver http://uab.academia.edu/RominaKachanoski) y como reducir la explotación de los animales en nuestros sistemas agroalimentarios o, en su defecto, intregrarlos en sistemas más cercanos a una relación de “simbiosis” (yo te cuido tú me cuidas) que la explotación salvaje a la que están sometidas millones de conciencias que no pueden defenderse por si mismas ante la irracionalidad humana.
    Muchas gracias.

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    Marta Soler
    25 mayo, 2015

    Estimado Carlos,
    totalmente de acuerdo contigo. En este sentido de decolonizar hemos reflexionado en un artículo “Agroecología ecofeminismo para descolonizar y despatriarcalizar la alimentación globalizada” disponible en http://pensamientopolitico.org/Descargas/RIPP08095113.pdf
    Actualmente hay debates políticos a varios niveles. En un nivel que podemos denominar “superficial” y que se establece en el ámbito cientifico-académico dominante que es occidental y capitalista, los debates sobre agroecología y soberanía alimentaria son superficiales. La agroecología trata de presentarse como “auténtica ciencia” y la soberanía alimentaria como política institucional aceptando todas las instituciones y por tanto la organización del poder capitalista y occidental. Lo mismo podemos decir del Feminismo que en este ámbito se transforma en un discurso relativamente fácil de neutralizar e integrar. Este es un ámbito de debate superficial y desde el que el alcance de las transformaciones es limitada. Otro ámbito de debate que es donde se producen los auténticos cambios es cuando conseguimos descolonizar y despatriarcalizar los procesos y propuestas política en torno a lo agrario y lo alimentario. O al menos cuando comenzamos a ser consciente que es necesario descolonizar y despatriarcalizar promoviendo procesos de cambio desde las culturas y formas de los pueblos y territorios. No se propone pensar en términos lineales de premodernidad, modernidad y posmodernidad. Lo campesino no es en esencia premodernos es una expresión de racionalidades no capitalistas pero también de diversidad cultural. Ahora bien, el reto interesante es combinar la crítica a los tres ejes de dominación: antropocéntrica, etnocéntrica y androcéntrica y no jerarquizar uno sobre otro y no olvidarnos de alguno. En este sentido, el sesgo androcéntrico o patriarcal es el que habitualmente se olvida y por eso ya en distintos lugares políticos de América Latina las mujeres están diciendo alto y claro que no podemos descolonizar sin despatriarcalizar. Saludos afectuosos.

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    Marta Soler
    25 mayo, 2015

    Estimada Bárbara, totalmente de acuerdo contigo. Creo que lo que planteas, que es un tema central de los debates en ética ecológica, es una cuestión fundamental del antropocentrismo. Cambiar nuestra racionalidad desde una lógica antropocéntrica que considera la naturaleza y lo vivo, en especial los seres sintientes, como objetivos de los que podemos disponer, usándolos, explotándolos y destruyéndolos, a una ética biocentrista es una cuestión central de la superación del antropocentrismo. Sin duda la superación de este sesgo o eje de dominación debe realizarse según las matrices culturales de los distintos pueblos y territorios. En algunos el cambio necesario es mayor que en otros donde las racionalidades ecológicas son más fuertes como es el caso de algunos pueblos indígenas y campesinos. En otros estamos muy lejos. Saludos afectuosos.

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    Marta Soler
    26 mayo, 2015

    Estimada Bárbara, me he quedado pensando en tu comentario y mi respuesta creo que fue demasiado breve y simple porque la cuestión es compleja sobre todo en su puesta en la práctica. Por una parte están los hábitos de consumo arraigado a la proteina animal, aunque creo que es en el consumo donde se pueden realizar avances de forma más sencilla a través de la toma de conciencia. Al menos hacia la reducción de la ingesta de proteina animal y sobre todo de carne y pescado. Aunque la reducción es una medida coherente con una biocentrismo moderado y con una racionalidad ecológica no es coherente con los valores especistas y contra el maltratato animal y de seres sintientes que planteas. Donde veo el principal problema es en la ganadería extensiva y las zonas rurales de montaña dond esta actividad cumple múltiples funciones desde el cuidado de los agroecosistemas, la lucha contra los incendios, la generación de empleo y la provisión de alimentos. En tu comentario haces alusión a respetar los límites de los agroecosistemas y quizás este sería un caso. Sin duda, reducir la ingesta de proteina animal por el lado del consumo y desmantelar las ganaderías intensivas por el lado de la producción para avanzar hacia sistemas de provisión de alimentos más vegetarianos y por tanto menos insostenibles es una cuestión central de la soberanía alimentaria. Avanzar hacia valores éticos alejados del uso de animales sintientes es un paso más allá que implica una ética biocentrista mucho más profunda. Saludos afectuosos.

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    Universidades de la Tierra
    31 mayo, 2015

    Aquest xat ja s’ha tancat. Us agraim la vostra participació, així com les respostes de la Marta Soler.
    Podeu participar en el segon vídeo-xat, amb Miquel Vallmitjana, des de la pàgina principal del projecte [http://universidadesdelatierra.org/uab/].

    Aquest chat ya ha sido cerrado. Os agradecemos vuestra participación, así como las respuestas de Marta Soler.
    Podéis participar en el segundo vídeo-chat, con Miquel Vallmitjana, desde la página principal del proyecto [http://universidadesdelatierra.org/uab/].

Publicado en: Proyecto ARAG

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